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La reina busco de Inglaterra, Isabel II, telefonos reprende a su nieto, el duque de Cambridge, por incumplir el protocolo.
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Concéntrese y mire a los ojos de su hijo.El psicólogo putitas norteamericano experto en adolescentes y autor del libro 10 putitas days to a less Defiant Child (10 días para un niño menos desafiante Jeffrey Bernstein, explica en su blog de la revista especializada, psychology Today que los padres no deben tomarse nada de forma.Evidentemente, el niño se enfadará ante las ramblas negativas o las obligaciones, pero es normal, tiene que frustrarse, si no tuviera frustraciones sería un tirano, recomienda Fuster.No es nada nuevo: se trata de un método de crianza denominado.Uno de los ejemplos con los que ilustra su argumento es el siguiente: un padre de un hijo problemático de 12 años se pasaba los días preguntándole infructuosamente qué le pasaba, por qué tenía hombre ese comportamiento; así, hasta que decidió cambiar el discurso: "Por favor.Por qué patalea y llora al irse de la fiesta de cumpleaños?A tucuman la prensa inglesa, siempre tan atenta a los movimientos de su casa real, raramente se le escapa madura algún detalle.Detrás de su mal comportamiento se esconde una emoción y un niño necesita que los padres puedan identificarla.Esto no es jauja, la escucha activa no está reñida con poner límites al niño.Y qué tipo de adulto será un niño criado bajo la batuta de la escucha activa?Hay que estar ahí y darle la seguridad que necesita para tomar sus decisiones, "es una protección simbólica y, el día de mañana, aunque sus padres ya no estén con él, tendrá esa necesidad cubierta, recuerda Fuster.Farson y, más adelante, el también psicólogo.Si practicamos la escucha activa, quizá descubramos que el niño tiene miedo de enfrentarse a un examen para el que no ha estudiado lo suficiente o que no podía explicar con palabras que no quería irse de la fiesta sin despedirse de su mejor amigo".Pero las frases amenazantes como si no te lavas los dientes se te van a caer, van a grabar en su cerebro el estado agencia alterado de los padres y, en ningún caso, la necesidad de una correcta higiene.



Isabel Fuster lo tiene claro: "El amor no es sinónimo de flaqueza, ni establecer límites es sinónimo de dureza.
Garcés cuenta cómo los padres, muchas veces, más que tucuman educar, pretenden obtener una obediencia inmediata y conveniente: 'no hagas ruido porque me molestas' o 'no te muevas que me pones nerviosa'.
Para el especialista, los adultos tendemos a contestarles y enfrentarnos verbalmente a ellos como si nos estuviéramos justificando, sin darnos cuenta de que el joven está luchando contra sus propios problemas, que no son nuestros.


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